Todo depende de una cosa, y conviene mirarla antes de comprar el coche: la contraseña de homologación. Según la tenga o no, tu importación cuesta unos cientos de euros… o varios miles.
Mira en cuál estás y salta directo a lo tuyo. Si no sabes qué contraseña tiene tu vehículo, empieza por el primero: ahí te explicamos dónde buscarla.
Es el código que dice bajo qué normativa se fabricó el vehículo. Con él se comprueba que cumple lo que aquí se exige, y es la llave de todo el trámite.
C-XXXX — ojo, esta indica categoría N1.B-XXXX.e92*2666/65 XXXXX.



Mándanos una foto de la placa o de la documentación y te decimos en cuál de los cuatro casos de abajo estás. Eso no cuesta nada y te puede ahorrar miles de euros.
Y antes de encargar nada, pregunta por el COC. El certificado de conformidad CE — el COC — hace la misma función que la ficha reducida: acredita los datos técnicos del vehículo. Muchas veces te lo da el propio fabricante o el vendedor al comprar el coche, y entonces no hace falta nada más.
Si no te lo dan, o el fabricante ya no lo emite para ese modelo, ahí es cuando se contrata la ficha técnica reducida. Pide siempre el COC primero: es gratis o te cuesta lo que cobre la marca, y te ahorra el trámite.
Este es el bueno. Con contraseña europea basta con que te hagamos una ficha técnica reducida, redactada y firmada por un Ingeniero Técnico Industrial colegiado. Con ese documento se importa el vehículo y se siguen los trámites normales.
Si en la documentación falta algún dato, se pide al fabricante y se completa. Lo tienes explicado, con precio y plazo, en la página de la ficha reducida.
Aquí la cosa se complica, pero tiene solución: hay que solicitar una homologación individual (también llamada unitaria) a un laboratorio oficial de vehículos acreditado. Ellos inspeccionan el coche, elaboran la documentación y lo gestionan con Tráfico.
Nosotros lo tramitamos con un laboratorio paralelo con el que trabajamos, y te acompañamos durante todo el proceso.
Por eso insistimos tanto: mira la contraseña antes de comprar. La diferencia entre el caso 1 y el caso 2 son miles de euros.
Una excepción que salva muchos casos: si la importación es por cambio de residencia, se puede solicitar aunque el vehículo no tenga contraseña de homologación.
Si el vehículo pasa de los 30 años, hay una tercera vía: entrar como vehículo histórico. Se cataloga por ese procedimiento, sin necesidad de homologación individual, y sale mucho más a cuenta.
Tiene sus condiciones — el vehículo debe conservarse en su estado original o con reformas de época justificadas — y sus limitaciones de uso después. Lo contamos entero en la página de vehículos históricos.
Dubái, Estados Unidos, Oriente Medio… Aquí, además de lo anterior, hay cuatro papeles que la aduana y la ITV van a pedir. Si falta uno solo, el vehículo no se puede legalizar en España.
La manufacture plate: identifica al fabricante y el país. En los coches de Dubái suele estar en inglés y parecerse a la de un coche de EE. UU.
Dónde: en el marco de la puerta del conductor o en el vano motor, cerca de la torreta. En la foto tienen que verse el VIN, el peso máximo, el fabricante y la fecha.
Tiene que poner «Conforms to regulations MY2015» o posterior (MY2016, MY2017…). Sin esta placa el coche no pasa la homologación.
Dónde: en el vano motor, en la cara interior del capó o sobre la torreta de suspensión.
La golden card: acredita que el coche estaba registrado legalmente allí. Es dorada o amarilla metálica y lleva matrícula, VIN, marca, modelo y propietario.
Se entrega junto con el vehículo y es obligatoria para importar.
Acredita que el coche fue dado de baja allí para exportarlo. Es parecido a una ficha técnica.
Sin este papel la aduana española no libera el coche.
Mándanos fotos nítidas de esos cuatro y te decimos en el momento si el vehículo es homologable aquí y por qué vía. Es la consulta más barata de toda la operación.
Traer un coche de fuera de la UE es un camino con seis paradas. Nosotros nos encargamos de la parte técnica — la ficha reducida o la homologación individual —, pero conviene que sepas el recorrido entero para no llevarte sorpresas:
La información oficial de cada paso está en la DGT y en la Agencia Tributaria. Nosotros nos ocupamos de la parte de ingeniería; el resto del papeleo lo haces tú, y te vamos diciendo qué toca en cada momento.
Mira la contraseña antes de pagar. Te decimos en qué caso estás y cuánto te va a costar traerlo.
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